Mi niño se chupa el dedo, ¿puede afectar a su dentadura?

Mi niño se chupa el dedo, ¿puede afectar a su dentadura?

Mi niño se chupa el dedo, ¿puede afectar a su dentadura? 944 569 Suárez Rivaya

 

La succión en los niños, ¿es peligrosa?

 

 

La succión es un reflejo natural para los niños. Chupar los pulgares, dedos, chupetes u otros objetos puede hacer que los bebés se sientan seguros y felices y ayudarles a aprender sobre su mundo. Los niños pequeños también pueden chupar para calmarse y ayudarles a quedarse dormidos. ¿Es peligroso?

 

Los niños suelen dejar de chupar entre las edades de dos y cuatro años de edad, o en el momento que los dientes frontales permanentes están listos para salir, pero puede alargarse en el tiempo. ¿Puede ser peligroso o nocivo para el desarrollo de la dentadura?

Después de que los dientes permanentes salgan, la succión puede causar problemas con el crecimiento adecuado de la boca y la alineación de los dientes. También puede causar cambios en el paladar de la boca.

Los chupetes pueden afectar los dientes esencialmente de la misma manera que chupar los dedos y los pulgares, pero a menudo es un hábito más fácil de romper.

La intensidad de la succión es un factor que determina si pueden surgir problemas dentales. Si los niños dejan sus pulgares pasivamente en sus bocas, es menos probable que tengan dificultad que aquellos que chupan vigorosamente. Una succión más agresiva pueden desarrollar problemas con sus dientes de leche.

 

¿Cómo puedo hacer que dejen este hábito?

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Los niños suelen dejar de chupar entre las edades de dos y cuatro años de edad, o en el momento que los dientes frontales permanentes están listos para salir, pero puede alargarse en el tiempo:

Premie o alabe a su hijo por no succionar.

Los niños a menudo se chupan los pulgares cuando se sienten inseguros o necesitan comodidad, intente averiguar qué le preocupa.

Cuando un niño es algo mayor, explique usted o su dentista lo que podría suceder a sus dientes si no dejan de succionar.

Si estas acciones no funcionan, recuerde al niño de su hábito vendándole el pulgar o poniendo un calcetín en la mano en la noche. También se pueden prescribir un medicamento amargo para cubrir el pulgar o el uso de un aparato bucal.

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